La Ciencia del Imperio
En marzo de 1997 entré por primera vez a Internet, y debo decirlo, se extraña ese aire de amateurismo que había en toda la Supercarretera de la Información: hasta las páginas de ciertas empresas grandes (por ejemplo, MTV o la revista de rock Rolling Stone) tenían un toque más personalizado, menos mercantilista (no había ni siquiera anuncios en dichas páginas), más humanizado; ahora todo se limita a tirarle a la cara al navegador la información y el “compre, vea, beba, CONSUMA”. Gracias al criminal neoliberalismo por eso.
La computadora familiar era una máquina que usaba el rupestre Windows 95, con capacidad de 1 GB, sin tarjeta de imagen y sin multimedia, y un enternecedor módem telefónico de 14 KB/S pero realmente no necesitábamos más; una vez más, gracias al maldito neoliberalismo, actualmente si no entro a una página en menos de tres segundos o si el Macromedia Flash ha periclitado y no me permite ver una animación, me siento irritado y le miento madres a Buda, Jesús, Alá y Shiva (por no dejar) por permitir que me pasen semejantes inconvenientes, todo porque la industria computacional me va proveyendo de necesidades creadas.
Luego de un año, en marzo de 1998, conocí el chat por medio del sistema mIRC, y tardé pocos días en conocer a una chica que vivía en La Paz, Baja California Sur. Después de dos meses y medio por fin decidí agarrar maletas y conocer a esta chica. Regresé a Hermosillo para disfrutar con mis padres la primera mitad del mundial de fútbol de Francia, y me volví a ir a La Paz a principios de julio para regresar hasta octubre.
Realmente, en esa época, Internet era para románticos.
En ese verano que pasé en La Paz la industria hollywoodense (la mejor agencia de publicidad gringa) lanzó sendas películas con un mismo tema, la aproximación de un enorme cuerpo celeste que amenaza la vida en la Tierra, realizadas con distinto enfoque. La más exitosa fue “Armageddon”, con Bruce Willis, pero la que más trascendió fue “Impacto Profundo” (“Deep Impact”, en inglés), lanzada un par de meses antes.
Realmente, hubo un tiempo en que la ciencia era una empresa romántica hecha por románticos. Yo mismo, en 1998, estaba imbuido en dicho romanticismo científico.
El pasado 3 de julio, a las 10:52 PM hora local, una nave espacial hizo contacto con un cometa.
La misión no tripulada al cometa se dio a conocer por la NASA en 1998 y se llamaba, ¡oh sorpresa!, Impacto Profundo.
Qué coincidencia, en la mayor parte del territorio de la Unión Americana, era 4 de julio (su fiesta nacional) cuando se hizo contacto con el cometa. En 1998 semejante logro me hubiera llenado de asombro pero hoy, 7 años más tarde y yo un poco más viejo y enterado, me llena de terror.
El falso nacionalismo gringo se exacerba por parte de Gobierno y sus lacayos mediáticos a la menor provocación, al grado de que el que critica a su presidente es tachado de “antiestadunidense” al mejor modo israelita; el que hayan tenido un (hay que reconocerlo) impresionante logro técnico, dar con un cometa en un espacio tan grande que para empezar a medirlo hay que pensar en millones de kilómetros, y que se haya dado en semejante fecha, no es casualidad, y está pensado para el consumo interno como un logro “americano” más.
Para el mercado mundial, sin embargo, los mensajes son otros.
Primero, y alarmantemente, en plena época bélica, cuando se ha ocupado Afganistán e Iraq, se planea un ataque a Irán (por lo demás, una nación democrátrica), se hostiga a Siria, Cuba y Venezuela y se coloca a Corea del Norte en un “eje del mal”, que la nave Impacto Profundo haya hecho contacto milimétricamente con un cometa, mediante el lanzamiento de un misil que creó una explosión descontrolada, y que esta exitosa operación coincida en tiempos cuando se habla de “operaciones militares quirúrgicas para remover a los tiranos que odian la libertad (económica, de los ricos, el neoliberalismo pues)” y de bombas nucleares de penetración, diseñadas para entrar en montañas excavadas y búnkeres enemigos, nos habla del inhumano poder militar de la única superpotencia del mundo (la Hiperpotencia, como le dicen los franceses), creado con el único fin de proteger a los ricos.
Y segundo, nos hace saber que Estados Unidos se proclama Dueño del Sistema Solar puesto que sólo ellos son capaces de hacer semejantes hazañas, dejando muy por detrás a la Agencia Espacial Europea, Japón, Rusia y China.
Durante un tiempo la ciencia por la ciencia me entusiasmó, sin pensar en otros posibles enfoques.
Por cierto, ya que mencioné a China... durante un tiempo taché de loco a mi padre porque sostiene la teoría de que Estados Unidos nunca hizo llegar a la Luna una misión tripulada, todo lo que se vió por TV se hizo en estudios acondicionadas. Esto es difícil de probar ya que se observaron las seis misiones lunares Apolo a través de telescopios soviéticos y porque se han traido para su estudio 360 toneladas de rocas lunares que actualmente se encuentran repartidas en un centenar de universidades y centros de investigación a nivel mundial, pero un hecho me ha hecho pensar que tal vez mi padre no esté chiflado, después de todo: China anuncia un proyecto de hacer llegar un hombre a la Luna... y George W. Bush anuncia seis meses después la intención de hacer llegar “nuevamente” a astronautas del Imperio a la Luna.
El Departamento de Astronomía de la UNISON transmitió en vivo el evento de Impacto Profundo por Internet...
La computadora familiar era una máquina que usaba el rupestre Windows 95, con capacidad de 1 GB, sin tarjeta de imagen y sin multimedia, y un enternecedor módem telefónico de 14 KB/S pero realmente no necesitábamos más; una vez más, gracias al maldito neoliberalismo, actualmente si no entro a una página en menos de tres segundos o si el Macromedia Flash ha periclitado y no me permite ver una animación, me siento irritado y le miento madres a Buda, Jesús, Alá y Shiva (por no dejar) por permitir que me pasen semejantes inconvenientes, todo porque la industria computacional me va proveyendo de necesidades creadas.
Luego de un año, en marzo de 1998, conocí el chat por medio del sistema mIRC, y tardé pocos días en conocer a una chica que vivía en La Paz, Baja California Sur. Después de dos meses y medio por fin decidí agarrar maletas y conocer a esta chica. Regresé a Hermosillo para disfrutar con mis padres la primera mitad del mundial de fútbol de Francia, y me volví a ir a La Paz a principios de julio para regresar hasta octubre.
Realmente, en esa época, Internet era para románticos.
En ese verano que pasé en La Paz la industria hollywoodense (la mejor agencia de publicidad gringa) lanzó sendas películas con un mismo tema, la aproximación de un enorme cuerpo celeste que amenaza la vida en la Tierra, realizadas con distinto enfoque. La más exitosa fue “Armageddon”, con Bruce Willis, pero la que más trascendió fue “Impacto Profundo” (“Deep Impact”, en inglés), lanzada un par de meses antes.
Realmente, hubo un tiempo en que la ciencia era una empresa romántica hecha por románticos. Yo mismo, en 1998, estaba imbuido en dicho romanticismo científico.
El pasado 3 de julio, a las 10:52 PM hora local, una nave espacial hizo contacto con un cometa.
La misión no tripulada al cometa se dio a conocer por la NASA en 1998 y se llamaba, ¡oh sorpresa!, Impacto Profundo.
Qué coincidencia, en la mayor parte del territorio de la Unión Americana, era 4 de julio (su fiesta nacional) cuando se hizo contacto con el cometa. En 1998 semejante logro me hubiera llenado de asombro pero hoy, 7 años más tarde y yo un poco más viejo y enterado, me llena de terror.
El falso nacionalismo gringo se exacerba por parte de Gobierno y sus lacayos mediáticos a la menor provocación, al grado de que el que critica a su presidente es tachado de “antiestadunidense” al mejor modo israelita; el que hayan tenido un (hay que reconocerlo) impresionante logro técnico, dar con un cometa en un espacio tan grande que para empezar a medirlo hay que pensar en millones de kilómetros, y que se haya dado en semejante fecha, no es casualidad, y está pensado para el consumo interno como un logro “americano” más.
Para el mercado mundial, sin embargo, los mensajes son otros.
Primero, y alarmantemente, en plena época bélica, cuando se ha ocupado Afganistán e Iraq, se planea un ataque a Irán (por lo demás, una nación democrátrica), se hostiga a Siria, Cuba y Venezuela y se coloca a Corea del Norte en un “eje del mal”, que la nave Impacto Profundo haya hecho contacto milimétricamente con un cometa, mediante el lanzamiento de un misil que creó una explosión descontrolada, y que esta exitosa operación coincida en tiempos cuando se habla de “operaciones militares quirúrgicas para remover a los tiranos que odian la libertad (económica, de los ricos, el neoliberalismo pues)” y de bombas nucleares de penetración, diseñadas para entrar en montañas excavadas y búnkeres enemigos, nos habla del inhumano poder militar de la única superpotencia del mundo (la Hiperpotencia, como le dicen los franceses), creado con el único fin de proteger a los ricos.
Y segundo, nos hace saber que Estados Unidos se proclama Dueño del Sistema Solar puesto que sólo ellos son capaces de hacer semejantes hazañas, dejando muy por detrás a la Agencia Espacial Europea, Japón, Rusia y China.
Durante un tiempo la ciencia por la ciencia me entusiasmó, sin pensar en otros posibles enfoques.
Por cierto, ya que mencioné a China... durante un tiempo taché de loco a mi padre porque sostiene la teoría de que Estados Unidos nunca hizo llegar a la Luna una misión tripulada, todo lo que se vió por TV se hizo en estudios acondicionadas. Esto es difícil de probar ya que se observaron las seis misiones lunares Apolo a través de telescopios soviéticos y porque se han traido para su estudio 360 toneladas de rocas lunares que actualmente se encuentran repartidas en un centenar de universidades y centros de investigación a nivel mundial, pero un hecho me ha hecho pensar que tal vez mi padre no esté chiflado, después de todo: China anuncia un proyecto de hacer llegar un hombre a la Luna... y George W. Bush anuncia seis meses después la intención de hacer llegar “nuevamente” a astronautas del Imperio a la Luna.
El Departamento de Astronomía de la UNISON transmitió en vivo el evento de Impacto Profundo por Internet...







